Muchas personas han hecho esto posible. Me quedo con las miradas de emoción y de curiosidad cuando decidí que iba a plasmar «de manera real» aquello que tenía en la cabeza. Agradecer el empuje y la complicidad de las mujeres que me rodean, sin las que no habría luz ni fuerza en mi vida. Todas y cada una de ellas, forman parte de estas líneas.
A mi familia, porque han estado siempre y permiten las escapadas y lo días introspectivos en los que la escritura domina. A las ilustraciones de mi admirada Marta, que transmite lo más bello de la vida con su arte.
Lo que me han aportado el amor y el desamor, porque todo ha formado parte de mí a lo largo de mi existencia. Uno sin el otro, no se entenderían.
Que una profesora de literatura de mi último año de EGB, me contagiase la enfermedad de escribir y el ansia de no dejar nunca de hurgar entre mis sentimientos.
Una a una han sido imprescindibles para llegar hasta aquí.
Entre viajes y tiempos de espera.
Risas forzadas y lágrima de emoción.
Idas y venidas entre situaciones extrañas y confinamientos.
Días en los que parece que nada funciona y días en los que el mundo no es suficiente.
Aquí, a todos y por todo… Gracias
