Fluimos
Los días no se diferencian demasiado de las noches. Quizá sólo por la falta de luz y sueño. Fluimos, o al menos lo intentamos. Abandonándonos un día tras otro, entre los “hoy no llegaré a mi hora” y los “ahora no puedo pensar en nada más”. Hemos ido aparcando el ímpetu de la pasión, mientras los abrazos perdidos se iban acomodando en el contenido del día a día. Ya no nos miramos con deseo. Es algo más global, más contenido. Una mirada, un vistazo y nos apartamos. No nos reconocemos en modo deseo, confundidos entre despechos y ambiciones quebradas. Tantas veces nos hemos perdido, que ya no sabemos ser de otra manera. Nuestro margen de maniobra, al límite. La falta de consenso apestando a necesidad. Sometidos por el miedo a la soledad, renunciando a lo poco que aún nos queda por conocer.
