Mis Textos

Tengo la llave

Solía mirar cuando no se daba cuenta. Era algo que aprendí enseguida. Era mi manera de buscar entre todo lo comprometido sin tener que pedir permiso. La primera vez que lo hice, estaba justo delante de mí, hablando con un recepcionista que acababa de asignarnos una habitación. Dedicad@ como estaba a la conversación sobre el horario de salida, no se percató de mi insistencia en mirarl@. Me fascinaba su expresión. Su cambio de tonalidad en cada una de las palabras. La manera en que movía las manos para acompasar su voz. La facilidad con la que sonreía, sólo por agradecer el gesto de bienvenida. Se giró despacio, hacia mi. Me parecieron minutos. Tengo la llave, dijo. Su mirada brillaba. Su sonrisa socarrona, entreabría sus labios. Podría decir que me enamoraba a cada momento. Pero no era así. Ya no podía enamorarme más. Había roto todas mis barreras. Mi mundo ya era distinto. Mi mundo ya formaba parte de su esencia.