
Olvidar es lo último que olvidamos
Ilustrado por: https://instagram.com/mrr_artist
Olvidar… Todos sabemos hacerlo. Todos sabemos aconsejar. Todos estamos preparados. Teoría fácil y comprobada, a menos que se ejecute en primera persona. Lo que nos rompe para destruirnos, anula cualquier otro sentimiento. Y aún así, no sabemos olvidar, porque olvidar es lo último que olvidamos. Si dejamos escapar algunas lágrimas en el intento, sólo son aceptables las que no lloramos. Las que desbordan sin compasión, directamente del alma. Las que no pueden detenerse, irrumpiendo desde lo más profundo del sentimiento. Olvidar es aprender a sentir soledad. Es decidir que aquello que importaba, aquello que hacía que todo mereciese la pena, ya no tiene validez. Olvidar es el mayor acto de fe. Cuando se decide olvidar, no hay garantías. Se olvida lo que se ama y lo que se aborrece. Se renuncia a la pasión y al propio ser. Quien decide olvidar todo, consigue atar los sentimientos, pero los pierde completamente. Cuando no se siente, no se vive. Si se consigue olvidar sólo un poco, siempre cabe la posibilidad de aprender a vivir mejor en un próximo intento. Si olvidamos todo, perdemos. Seguro.
